9 de enero de 2010

Respira hondamente

Y lee, lee por favor, respira y lee, no pares de leer.

Todo mi exterior lo guardo en dos puertas de ropero siete caminos que llevan a mi cama y varios que se pierden en su ruta recomenzando tus caricias sobre mi torso lleno de prejuicios inverosímiles actuando de gancho sobre las distintas causas de mi desdicha cantada desde la canción más absurda que mi realidad conocía continuaba la sensación de agonía y tiraba de las expresiones más descomunales y voraces que hube de conocer después de los siguientes títulos nobiliarios de mi locura que iba creciendo con voluntariosa costumbre hacia el punto más cercano al infinito cero tangencial al espacio del bolsillo vacío de mi corazón contratado por el Dios de la honradez y pasión que dominaba los km2 a la redonda más floridos que hube de conocer concertando las vistas subliminales restantes a los paisajes de distinción absoluta en forma a lo relativo pienso que contrariado debo vivir antes de huir hacia la parte baja de la cloaca cuyos hijos siempre gozan de salud y libertad escribiendo libremente lo que apetece a ellos y a mí tras dedicarle unas líneas sangrientas deciden dormir bajo mi brazo que aplaude al espectador que llegó aquí sin pausar un sólo segundo su aspiración momentánea hacia mi consideración.

No hay comentarios:

Publicar un comentario